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mCEPADE

En relación al artículo publicado anteriormente, CEPADE 2.0, donde se proponía la aplicación de nuevas tendencias en formación a este Centro de Estudio de Postgrado a través de internet, en éste vamos a ahondar en las posibilidades que ofrecen las tecnologías móviles existentes y las que se avecinan en el modelo educativo de CEPADE o en el propuesto de C EPADE 2.0.

Nuevamente, no hemos de olvidar que la Universidad y CEPADE en concreto no dejan de ser empresas, con una vocación de servicio a la sociedad. Por tanto, el proceso de incorporación de tecnologías debe venir acompañado por un análisis profundo del impacto en el negocio formativo y en los clientes o estudiantes. Para ello haremos uso del modelo de tres niveles de complejidad propuesto por Saez Vacas y aplicado con acierto en telefonía móvil en el trabajo de Francisco Rodríguez y otros. En nuestro caso, el primer nivel lo compondría el móvil con sus aplicaciones instaladas con vocación formativa. El segundo nivel, lo compondría la interacción de este dispositivo con el sistema, pudiendo considerar éste como el conjunto de herramientas de CEPADE, tanto de contenido formativo como de los procesos de negocio. Finalmente, el tercer nivel en complejidad seria la interacción sociotécnica de todo el contexto que rodea al sistema: alumnos, profesores, relaciones con otros organismos, etc… En el primer nivel, tal y como vemos en los documentos de TELOS 83 y en el capítulo 6 de  Francisco Rodríguez y otros, las posibilidades son muy amplias: desde mGBL (mobile Game Based Language), MALL (Mobile Assisted Language Learning), m-Learning con gran variedad de contenidos multimedia, realidad aumentada incluyendo capas de información geolocalizada en el dispositivo móvil con capacidad de geoposicionamiento,… Todo dentro de la amplia perspectiva del conectivismo que refuerza la importancia de las conexiones como forma de adquirir y generar el propio contenido formativo. Analizando CEPADE como empresa, la gestión de la oferta formativa de cursos y la matriculación es un proceso de negocio clave.

Para seleccionar algunos elementos formativos mediante el móvil que analizaremos con algo más de detalle, revisamos algunas ideas posible de aplicación: experiencia formativa mediante juegos, la gestión de la oferta formativa en CEPADE (desarrollo de un app móvil) con geolocalización para indicar sedes de exámen u otra información de centros asistenciales o centros documentales, el envío de vídeos o contenido multimedia sobre trabajos o incluso trabajo de campo (entrevista a un personaje importante relacionado con el curso), recibir notificaciones de conferencias según intereses cursos en los que está subscrito el alumno, responder a cuestionarios o trabajos con contenido multimedia, trabajos en equipo mediante el móvil, el uso de redes sociales en el móvil permitiendo… Todo ello incide en la idea del aula extendida: el aprendizaje no se localiza en el aula, sino que se extiende a todos los ámbitos de la vida del alumno, estando presente en todo momento.

Seleccionamos dos elementos para el análisis: formación mediante juegos (mGBL) y la gestión de la oferta formativa.

El segundo de ellos lo analizamos utilizando el modelo de adopción de servicios móviles descrito por Julián Chaparro en TELOS 83.

  • Facilidad de uso: con los nuevos terminales móviles, el desarrollo de una aplicación mCEPADE, la gestión de cursos, consulta de temarios, revisión de plazos, notificaciones, modificaciones de fechas, convocatorias, sería bastante simple para usuarios que deben estar acostumbrados al uso de internet, siendo las apps simplificacion de las mismas, contextualizadas el usuario y filtradas para el mismo, facilitando mucho la selección de opciones.
  • Utilidad percibida: este punto depende en gran medida del usuario, pero en una análisis previo la utilidad de poder realizar cualquier gestión o notificación en todo momento, puede un servicio muy interesante. Puede haber usuarios que no percibirían utilidad frente a la gestión actual en internet a través de un PC (por ejemplo, usuario sedentarios o con poca movilidad).  Si además añadimos geolocalización de centros de exámenes con posibilidad de cálculo de rutas y otras funcionalidades añadidas, como pago desde el móvil, la utilidad percibida se podría incrementar bastante.
  • Actitud: condicionado por los puntos anteriores, esta actitud dependería de la edad de los alumnos de CEPADE. Los de edades comprendidas entre 18-30 años tendrán una actitud muy favorable al uso de la gestión en el móvil. Incluso el rango hasta los 40 años presentará una actitud positiva. Edades superiores pueden presentar ciertas reticencias, aunque partimos de la base de usuarios de uso intensivo en internet dado el formato de los cursos. En general, el pago a través del móvil y la geolocalización del alumno podrían presentar reticencias en el uso por privacidad y seguridad en todos los usuarios potenciales.
  • Norma subjetiva: en este caso, no existiría una norma social o influencia del grupo para el uso de estos servicios. La dispersión geográfica de los usuarios no permite generar una influencia clara ni una presión. Las características del servicio tampoco son susceptibles de crear estas normas de uso, no como, por ejemplo, en los otros servicios de redes sociales o incluso presentación de trabajos multimedia, donde el contraste de uso multimedia personal en los resultados presentados por este medio podría causar presión en otros alumnos al uso del servicio.
  • Control del comportamiento percibido: nuevamente, los rangos de edades pueden imponer diferencias en este punto, sobre todo en el aspecto interno. Los usuarios más jóvenes pueden tener la impresión de una mayor facilidad de uso. De todos modos, una aplicación de gestión de cursos no debería presentar demasiada dificultad (aspecto externo) en su interfaz y además se puede asistir con ayudas, consultas online,…
  • Intención de uso: derivada de los tres puntos anteriores. Si bien no existiría una presión social para el uso del mismo, si es verdad que en el mercado la conexión de datos vía móvil se está incrementando, sustituyendo a conexiones ADSL fijas. La cada vez mayor potencia de los terminales, está haciendo que la percepción y la actitud sean más positivas, al facilitarse el uso, si bien en poblaciones más adultas el efecto es inverso. Nuevamente, teniendo en cuenta el sector al que nos dirigimos, suponemos que al igual que aplicaciones de gestión bancaria, m-administración, etc… generarían una intención de uso positiva en general dado que los móviles inteligentes son cada vez más habituales.  Si el app está bien desarrollado, generaría una utilidad percibida cada vez mayor en los usuarios, generando una conducta habitual de uso del mismo.

Aprovechando el estudio de dimensiones descritas en Francisco Rodríguez y otros, para el caso de los juegos en móvil, podemos analizar el caso particular de la complejidad del uso de juegos para el aprendizaje. En el esquema gráfico, observamos que la complejidad intelectual (CI) y social (CS) no es elevada, pero la complejidad tecnológica (CT) es alta por el consumo de recursos y requerimiento y el impacto tecnológico propio (ITP) y ajeno (ITA) en el caso de juegos para aprendizaje no está claro que sea tan alto como en el de juegos de ocio, dependiendo del grado de acierto en el diseño de estos juegos. Por el propio contenido formativo de estos juegos, el impacto en la mente individual (IMI) y colectiva (IMC) es igual o más alto que en juegos no educativos. Podemos decir que es un punto medio entre una aplicación tecnoréxica y una pragmática. Con este modelo apreciamos claramente que no son aplicaciones complejas para el usuario pero sí exigentes en cuanto al terminal móvil que los ejecuta, lo cual puede ser un problema, aunque cada vez menos. Existen dudas en el impacto tecnológico y el impacto en la mente dependerá del acierto en su diseño.

Funcionalidad Tecnoréxica y Pragmática (Francisco Rodríguez)

Funcionalidad Tecnoréxica(izda) y Pragmática (dcha) (Francisco Rodríguez)

Debemos tener en cuenta en el diseño, el problema de pérdida de atención, de tendencia a la multitarea que podrían dispersar al alumno entre el centenar de aplicaciones del móvil. Para ello, nuevamente será muy importante captar el foco del alumno y evitar el zapping de atención, aunque el usuario puede estar noomorfizado y estas tendencias muy interiorizadas. La discontinuidad de las tecnologías móviles puede ser un problema, creando frustración en el usuario.

Para concluir, es interesante destacar que, según Arroyo, en este modelo, CEPADE no podría considerarse como mCEPADE o como m-Empresa, dado que no hay una gestión global de procesos planificados con una clara visión estratégica utilizando tecnologías móviles, aunque sería un primer paso en esta dirección. Otro paso sería que el desarrollo de los cursos pudiese seguirse de manera completa y en cualquier punto desde el terminal móvil con apps a medida que generasen un e-portfolio recogiendo todo el progreso del alumno y dando continuidad al proceso formativo (ver entrada CEPADE 2.0).

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